El gran reto de las empresas, no ha sido ni es solamente ubicar a los empleados en casa, sino trasladar la oficina a sus casas. 

Como explica Oriol Amat, catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, el teletrabajo no es el futuro del trabajo, sino el presente. En Europa ya estaba más instaurada esta modalidad de trabajo (un 16% de ocupados trabajan a remoto de media) y las grandes ventajas son numerosas. 

Aunque es importante la inversión que asume la empresa en materia de teletrabajo (equipos informáticos, software, wifi…), en líneas generales, esta nueva modalidad de trabajo supone una clara disminución de costes para la empresa. El ahorro se concentra principalmente en el menor requerimiento de espacio de oficina, los menores costes de desplazamiento, la mejora de la productividad y motivación y la reducción del absentismo. 

En España tenemos ejemplos de buenos resultados derivados del trabajo a remoto, como es el caso de EY. En 2019 tuvo un 65% de la plantilla que hizo una parte de su jornada en teletrabajo, mejorando la productividad en un 15%.

Y el  Branded Home Office” apareció.

Este término consiste en trasladar los principios del branding a los nuevos espacios de teletrabajo, facilitando al empleado no solo el equipo informático necesario para su trabajo sino también el “look & feel” y la imagen de marca deseada. 


La agencia alemana MUTABOR señala que aun trabajando en remoto, el empleado debe ejercer de embajador de la empresa que le tiene en nómina.

Uno de los beneficios del teletrabajo en España ha sido la mejora de la conciliación familiar. Aunque los resultados acerca de la conciliación de la vida profesional y personal varían; muchos encuestados del estudio reconocen un aumento de la ansiedad por no adecuarse correctamente.

Resulta difícil tener un equilibrio de bienestar personal cuando la oficina y hogar comparten espacio’. 

En el mejor de los casos -y con el suministro correspondiente de equipamiento informático- los tele-trabajadores se encuentran cómodos, pero en otros casos, no disfrutan de unas condiciones de espacio óptimo para desarrollar el teletrabajo de forma remota.